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El amerizaje que el pasado 15 de enero salvó a los 155 pasajeros del Airbus que se averió cerca del río Hudson en Nueva York tiene un precedente en nuestro país: Eugenio Maldonado, ahora jubilado y con 72 años de edad, consiguió amerizar en pleno Atlántico, cuando el avión que pilotaba sufrió una avería en una hélice pocos minutos después de despegar. Era el año 1966, en pleno régimen franquista, y lejos de ser tratado como un héroe, como ha ocurrido en el caso norteamericano, se enfrentó a un consejo de guerra y fue condenado a muerte.

Fue el 16 de septiembre de 1966. Un avión con 24 pasajeros y tres tripulantes partió de Tenerife en dirección a La Palma, pero solo tres minutos después del despegue una avería en una de las hélices obligó a su piloto, Eugenio Maldonado, a efectuar un complicado amerizaje buscando la cresta de una ola de las aguas del Atlántico. La proeza, similar a la ejecutada estos días por el comandante Chelsey Sullenberger en el río Hudson, no le elevó a la categoría de héroe, más bien al contrario: le supuso una condena a muerte.

Consejo de guerra
En los cinco minutos que tenían para desalojar el avión antes de que se hundiera, todos los pasajeros consiguieron alcanzar un barco de pescadores que casualmente faenaba en la zona. Sin embargo, uno de los viajeros, un antiguo alcalde de Tenerife, falleció durante el accidente. A Maldonado le abrieron un consejo de guerra y le condenaron a pena de muerte. Al final pudo salvarse, cuando se comprobó que el pasajero había fallecido a causa de un infarto, y no ahogado en el amerizaje.

"Querían fusilarme"
“Nunca dudé en dar mi vida por salvar a los pasajeros del avión y querían fusilarme”, subraya ahora el ex piloto al recordar el episodio, y lamenta la diferencia de trato entre el actual héroe de Hudson y el que él mismo recibió. “Este hombre lo ha hecho muy bien, porque es muy difícil una maniobra así, con el riesgo de que se parta el avión, y lo han tratado como un héroe, pero a mí, por algo así o más difícil, por poco me fusilan”, insistió.

"No había otra alternativa"
“Un amerizaje es lo último que un piloto quiere hacer, pero no había otra alternativa”, asegura Maldonado, que recuerda que en el momento de la avería el avión se encontraba entre montañas y con muchas nubes. En su opinión, lo más importante para realizar una maniobra de este tipo es no dudar, actuar con decisión. “No se te puede pasar por la cabeza que va salir mal, si no estás perdido”, apuntó.

Todo un superviviente
Maldonado tiene más de 300 páginas escritas con esta y otras proezas a los mandos de los aviones que ha manejado. El ex piloto ha salido con vida de seis accidentes de aviación, el más grave cuando en un vuelo Londres-Madrid se quedó sin mandos en el avión. Al final, maniobrando únicamente con los motores logró aterrizar en Barajas. Sin duda, todo un superviviente.

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