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El Coordinador Ejecutivo de Economía y Mundo del Trabajo, Javier Alcázar, considera que “los datos del índicador adelantado del Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) del mes de mayo con una subida de 0,5 puntos respecto del mes anterior, hasta alcanzar el 4,7% en tasa interanual es un dato nefasto para los intereses de la economía española y sus ciudadanos, al suponer que la inflación casi se ha doblado en el transcurso de un año, en un proceso además de brusca desaceleración económica en donde la evolución del desempleo empieza a dejar de ser preocupante para pasar a ser inaceptable y con un escenario de precios energéticos desbordados y una más que posible vuelta a la senda decrecimiento de tipos de interés por parte del BCE de seguir este escenario inflacionario en la UEM”

Para Alcázar “este dato viene a recoger la falta de previsión del Gobierno a la hora tanto de elaborar el escenario macroeconómico para el conjunto del año, al pecar de sobrado optimismo tal y como se deriva de los distintos discursos realizados a lo largo de la última campaña electoral, como la falta y el retraso en la puesta en marcha políticas y medidas necesarias para buscar alternativas de crecimiento y desarrollo de otros sectores distintos al de la construcción. En vez de eso, el Gobierno se decidió a “abanderar” nuevas rebajas fiscales en la imposición directa como la devolución de los famosos 400 euros o la desaparición del impuesto sobre el patrimonio, con el objetivo, entre otros, de impulsar el consumo privado en esta fase de crisis que a su vez podrá afectar al alza a los niveles de inflación, cosa que ya puede estar descontando el mercado”

Según Alcázar “es muy posible que estos datos de inflación contengan un cierto grado de componente especulativo, hecho sobre los que el Gobierno debería prestar una especial atención reforzando los controles y las políticas de competencia en los sectores más propensos a la especulación, muchos de los cuales desde hace bastante tiempo actúan sobre los productos básicos sin ningún tipo de cortapisa, o luchando de forma más activa sobre el fraude fiscal, ya que una gran parte del impulso del grave proceso inflacionista que vivimos se localizan en el alto nivel de economía sumergida y fraude fiscal, y en esas políticas especulativas de la distribución y la acumulación de productos de primera necesidad”

Por último Alcázar advirtió al Gobierno que “de momento los trabajadores están soportando los malos datos económicos con cierta dosis de paciencia, pero esta se puede acabar, y el momento de paz social que hemos tenido a lo largo de estos últimos años puede alcanzar su fin. Como muestra solo falta indicar las protestas que pescadores, agricultores y transportistas están poniendo en marcha por los altos precios de los combustibles, factor que puede servir de reactivo para el resto de trabajadores, en especial de aquellos que no dispongan de cláusulas de revisión salarial en sus convenios, porque no hay que olvidar que de ninguna forma se podrá echar la culpa a la evolución de los salarios en este proceso inflacionista que padecemos, ya que las subidas en nuestro país se han venido situando entre los niveles más moderados del conjunto de la Unión Europea, y que por tanto no es hora de hacer recaer el peso del ajuste sobre el colectivo de trabajadores a través de una mayor flexibilidad y precariedad en el mercado de trabajo, tal y como demandan desde distintas organizaciones de carácter económico-empresarial”

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