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Asamblea Izquierda Unida de Candelario

¡Qué mala es la realidad!

Lo único bueno que tiene esta crisis es el juego que dan las declaraciones estúpidas de unos políticos que no tienen ni la más remota idea de qué hacer para que la oleada ciudadana que se acabará por levantar no los arrastre y los devuelva a ejercer sus antiguas profesiones… el que la tenga.

Así que es bueno mantener en nuestros archivos una especie de apartado de “frases para el recuerdo” por si algún día hay que tirar de hemeroteca para recordar quién es quién, qué dijo y cuándo.

Y qué mejor manera de comenzar ese apartado que con las palabras de nuestro presidente que no contento con decir sandeces para consumo nacional, reúne este fin de semana a ABC y a tres periódicos europeos más y concede su primera entrevista desde que asumió la presidencia para abrir con esta perla: “Quien me ha impedido cumplir mi programa electoral es la realidad”.

¡Alucinante! En Alemania se tienen que estar revolcando de la risa todavía. Pero es que aquí deberíamos estar corriéndolo a boinazos: si le votaron para que cumpliera un programa electoral (ampliamente desconocido pero que en lo conocido ha sido incumplido en todo) y reconoce que no lo puede cumplir, ¿qué hace de presidente del gobierno? ¿Dejar pasar los cuatro años haciendo lo que nadie le ha encomendado que haga? ¿Es que ningún político de este país sabe que es un representante del pueblo elegido para ejecutar la voluntad popular mayoritaria expresada en las urnas apoyando un programa electoral concreto? ¿Tan difícil es de entender lo más básico que enseñan en primero de parvulario de ciencias políticas?

En cualquier caso, y ya puestos a lanzar reproches, a mí la realidad este año me ha impedido comprarme un ático como el de de Guindos e ingresar 11,6 millones de euros como Alfredo Sáenz, el consejero delegado del Banco Santander, que, la verdad sea dicha, me hubieran venido muy bien.

Así que se ve que hay realidades y realidades, porque la mía, como la de la mayor parte de los españoles, es de bajada de sueldo (cuando no de desempleo), de aumento de los impuestos, de copago farmacéutico, de deterioro de los servicios públicos básicos, de expansión de la pobreza y la exclusión, de emigración creciente de una juventud sin futuro, de desesperanza y tristeza. A nosotros, Rajoy, la realidad, su realidad, nos anda jodiendo, y no precisamente el programa electoral sino la vida.

Y, para quien sea débil de memoria, aquí está explicándonos que él, las cosas que no están en su programa, no las hace. ¡Manda carallo!, que dirían en su pueblo.

artículo de:Alberto Montero Soler

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