ANABEL DÍEZ - Madrid - 24/11/2009

Doce años después de que se abriera la puerta a la participación del sector privado en la gestión de la sanidad pública, mediante conciertos, convenios y fundaciones, se revisará su funcionamiento ante la convicción de que en algunas comunidades autónomas se ha adulterado la ley de Nuevas Formas de Gestión del Sistema Nacional de Salud. Así lo ha aprobado el Congreso, gracias a una proposición de ley defendida por el portavoz de IU, Gaspar Llamazares, con el voto de ICV, PSOE, BNG, Nafarroa Bai y UPyD. En contra se ha colocado el PP. CiU y PNV se abstuvieron. La votación arrojó 173 votos a favor, 147 en contra y 20 abstencionistas.

Lo cierto es que si esta proposición de ley quedara en los términos redactados por Llamazares, tocaría a su fin el concierto con las entidades privadas. Pero no se llegará a tanto dado que el Gobierno mantiene su apuesta por "la colaboración "público - privada " de la sanidad, y no quiere "desmantelar" el actual sistema, ante el convencimiento de que en muchas autonomías funciona correctamente. Pero sí está de acuerdo con poner coto al deslizamiento hacia "la privatización", que se detecta en algunas autonomías, singularmente Madrid y Valencia, como denunció la portavoz socialista Pilar Grande. Después de la votación, dirigentes del grupo socialista fueron más explícitos y utilizaron casi los mismos términos que Gaspar Llamazares al reconocer que con esta iniciativa, en efecto, se debe "poner coto a los intentos de privatización de la sanidad".

Ahora bien, la tarea no es fácil porque la competencia la tienen en exclusiva las comunidades autónomas. En el Grupo Socialista confían en que la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, convenza a las autonomías de que la colaboración no deber convertirse en privatización, como ayer denunció sin ambages Gaspar Llamazares.

Pero antes de llegar a este debate en el pleno del Congreso, los socialistas tuvieron su propio debate interno. Algunos diputados socialistas se preocuparon extraordinariamente cuando observaron que ante el "maximalismo" de la propuesta de IU, consistente en acabar con todos los conciertos privados, previsiblemente la instrucción sería votar no o abstenerse. La voz de alarma la dio el diputado y portavoz de Fomento del PSOE, Rafael Simancas, ex líder de los socialistas madrileños, al recordar en la reunión de los portavoces con la dirección del grupo de los lunes que la crítica por el modelo de gestión sanitario de algunas comunidades, singularmente Madrid, aunque también Valencia, constituye el núcleo central de la política de oposición de los socialistas. Por tanto, no votar la iniciativa de IU dejaría a la oposición socialista en Madrid en una situación de máxima incoherencia.

Estos mismos argumentos los utilizaron también los diputados madrileños Juan Barranco y Manuel de la Rocha en la reunión del plenario del grupo socialista. Estos pidieron el sí a la revisión del sistema de gestión privada con gran vehemencia, según relatan asistentes a la reunión, con los mismos argumentos que Simancas, Además, recordaron su compromiso con la plataforma en pro de la sanidad pública que denuncia exactamente lo mismo que recoge la proposición de ley de Izquierda Unida. La dirección del grupo se decantó por el sí a primera hora de la tarde al constatar que toda la izquierda iba a votar a favor y que en ningún caso podía quedar "el fogonazo" de que los socialistas votaban con el PP en esta materia.

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