La ONG Human Rights Watch acusa a Marruecos de propinar palizas y torturar a los partidarios de la independencia del Sáhara Occidental y dice que los cascos azules deberían empezar a controlar los derechos humanos en la antigua colonia española.

Agencias | 19.12.2008
La ONG Human Rights Watch acusa a Marruecos de propinar palizas y torturar a los partidarios de la independencia del Sáhara Occidental y dice que los cascos azules deberían empezar a controlar los derechos humanos en la antigua colonia española.

Marruecos se hizo con el control de la mayor parte del territorio norteafricano en la "marcha verde" de 1975, cuando España se retiró, desatando una guerra con el movimiento independentista saharaui del Polisario que provocó que decenas de miles de personas huyeran y acabaran en los campos de refugiados del desierto argelino.

La ONU consiguió un alto el fuego en 1991 y envió cascos azules para controlar los movimientos de tropas y material militar a ambos lados del Berm, los muros defensivos construidos por Marruecos.

En un informe de 216 páginas, la ONG establecida en Nueva York Human Rights Watch (HRW) acusa también al Polisario de apartar a los que se oponen a su liderazgo.
"La población de los campos sigue siendo vulnerable a los abusos debido al aislamiento de los campos, la falta de un control y seguimiento habitual e independiente de los derechos humanos y la reclamación de Argelia de que es el Polisario, en lugar de la propia Argelia, el responsable de proteger los derechos humanos de lo habitantes de los campos", dice ONG.

Leyes represivas y violencia policial

HRW agrega que Marruecos prohíbe y desbanda las manifestaciones pacíficas de protesta en el Sáhara y que se niega a reconocer a organizaciones de defensa de los derechos humanos. También acusa a la policía marroquí de propinar palizas a los manifestantes favorables a la independencia y de en ocasiones torturar a los detenidos. "Marruecos utiliza una combinación de leyes represivas, violencia policial y juicios injustos para castigar a los saharauis que piden de manera pacífica la independencia o la autodeterminación del disputado Sahara Occidental", explica HRW.

La ONG urge a Marruecos a despenalizar la actividad política que considera afrentas a su "integridad territorial" y a acabar con la impunidad de los abusos policiales.

También señala que el Polisario debería asegurar que los saharauis tengan libertad para cuestionar su liderazgo y puedan manifestar otras opciones para el Sahara Occidental además de la independencia.

HRW recomienda que el Consejo de Seguridad de la ONU controle que su presencia en la región incluye un seguimiento habitual de los derechos humanos. "Casi todas las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU en el mundo tienen un componente de derechos humanos (...) y esta no debería ser una excepción".

El ministro marroquí de Comunicaciones, Jalid Naciri, ha declarado al conocer el informe: "Creo que nuestros amigos en Human Rights Watch deberían hacer un esfuerzo para encontrar la verdad profunda, que es mucho más compleja que lo que escriben".

Rabat ha metido mucho dinero en un territorio que califica de "las provincias del sur", y está aprovechando sus recursos naturales. Decenas de miles de marroquíes han emigrado al Sahara Occidental, atraídos por los subsidios, los incentivos fiscales y los empleos.

Ningún país reconoce su soberanía, pero tiene poderosos aliados que han apoyado su plan de autonomía, como Francia y Estados Unidos. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que el modelo de autonomías español era una buena alternativa.

Artículo extraído de http://www.nuevatribuna.es

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