El capitalismo es como el petróleo

Publicado: Lunes, 20 de Octubre de 2008 17:16 por Autor: Izquierda Unida de Candelario en Articulos de Opinión
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Y no me refiero que el petróleo sea negro, pegajoso y que huela mal, como el capitalismo.

Lo que me he descubierto hoy pensando es en las coincidencias entre el capitalismo como sistema económico-social y el petróleo como fuente energética.

El petróleo es a la energía lo que el capitalismo a la economía. Hay más energías y más sistemas económicos, pero actualmente (y desgraciadamente) cada uno es absolutamente dominante en su ámbito.

Pero no se acaban ahí las coincidencias:

El petróleo (o mejor, los combustibles fósiles) se comenzaron a usar industrialmente alrededor del canal de la mancha. Según bajaron sus reservas o aumentó su coste de extracción su explotación necesitó extenderse a nuevas áreas; hasta que en la actualidad abarca todo el mundo.

De igual manera, el capitalismo vio la luz en el Viejo Continente, y después ha ido ocupando hasta el último confín de la tierra (mediante el colonialismo, el imperialismo o la globalización) para conseguir sobrevivir.

Tanto el petróleo como el capitalismo han propiciado un “desarrollo formidable de las fuerzas productivas”, que diría uno. Un gran avance por parte de la Humanidad, que actualmente, y por primera vez, puede producir bienes de consumo y alimentos para garantizar una vida digna a cada persona de la tierra.

El petróleo y el capitalismo sustituyeron a paradigmas anteriores. El capitalismo al feudalismo, que era un modo de producción que llevaba enraizado siglos. El cambio con el petróleo fue mucho más radical, las fuentes energéticas a las que comenzó a sustituir en el siglo XVIII fueron las fundamentales para la Humanidad durante largos milenios: con mayor o menor refinamiento desde el final del Neolítico.

Pero estos avances tienen importantes sombras. En el caso del petróleo (y otros combustibles fósiles) el uso masivo y abusivo de esta energía almacenada por la tierra desde el carbonífero (+ ó -) esta cambiando de manera rápida, grave e irreversible el clima del planeta; y amenaza ya con crear problemas mucho mas serios que los que resuelve.

Al capitalismo le sucede algo parecido. A pesar de poderse por primera vez garantizar la base material para la vida al conjunto de la Humanidad, la brecha entre pobres y ricos es más ancha que en tiempo de las pirámides, más que en ninguna otra etapa de la humanidad. Y lejos de acotarse las desigualdades, estas continúan aumentando; condenando a la mayoría del género humano a una vida miserable de hambre, desnutrición, enfermedad, analfabetismo o paro.

También el petróleo y el capitalismo sufren crisis. De producción, de sobreexplotación, cíclicas o de otros tipos, pero crisis. El petróleo como el capitalismo llevan la crisis dentro de si por su caducidad: Por muchos nuevos yacimientos que se hallen o por mucho que avancen las técnicas de refinado el petróleo se acabará.

El capitalismo es parecido, por mucho que se rebusque los nuevos mercados o fuentes de capital tienden a cero. En su última etapa el capitalismo ha llegado a huir de lo físico a lo virtual, mediante la economía financiera, buscando territorios vírgenes. Este comercio de humo y apuntes contables parece haber encontrado también su límite en la gran crisis que padecemos actualmente.

Curiosamente (¿o no?) tanto el Capitalismo como el petróleo suelen cerrar sus crisis (en falso, como hemos visto arriba) con guerras. El ejemplo de la actual guerra de Iraq es bueno para el caso del petróleo, y quizás del capitalismo, pero para este último podemos recordar la Guerra del Opio como un ejemplo mucho más clásico.

Pero no todo es negro como el carbón. Para el capitalismo y el petróleo, constituidos ya ambos claramente como problemas no como males menores o realidades inmutables hay alternativa; aunque en ningún caso dejar la dependencia de una energía o pasar página de un sistema con tantos intereses creados puede ser fácil.

Para ambos casos se requiere un cambio de mentalidad en cientos de millones de personas, que tendrán que vivir con menos (lo cual no es incompatible con vivir mejor) para que todos podamos vivir.

La alternativa al petróleo son las energías renovables y una importante reducción y racionalización (planificación) del consumo energético. Para el capitalismo la alternativa también es conocida. Racionalización y planificación democrática de la economía para ponerla al servicio de la Humanidad en su conjunto, y no de un puñado de oligarcas. Lo podemos llamar socialismo, comunismo o de cualquier otra forma.

Porque el capitalismo, como el petróleo, tiene fijada su caducidad aunque no podamos ponerle fecha y hora. Y ambos tienen fin, porque si no lo que acabará será la humanidad, o al menos la civilización tal y como la conocemos.

Quizás, incluso el fin del petróleo como fuente de energía fundamental y el del capitalismo como sistema económico puedan y deban coincidir. El momento en que decidamos por fin racionalizar y planificar el consumo de energía mientras el planeta sea habitable decidamos también hacer el trabajo completo y pongamos la economía a trabajar para la gente.

El viejo lema de “socialismo o barbarie” tiene hoy en día más sentido que nunca.

En nuestra mano esta.

Por cierto, el capitalismo también se parece al colesterol.

 

Artículo extraído de http://ceronegativo.wordpress.com

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