EUROPA PRESS

MADRID.- El diputado de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados, Gaspar Llamazares, ha asegurado que "no hay razones para financiar a los ricos" y a entidades bancarias con "beneficios sustanciales" y ha exigido al Gobierno que sus medidas para apoyar al sector financiero tengan como contrapartida la entrada del Gobierno en el capital de los bancos.

 

En rueda de prensa, Llamazares señaló que también las últimas medidas adoptadas por los jefes de Estado de los países de la Eurozona en París para afrontar la actual crisis financiera deberán contar con control parlamentario, por lo que propondrá la creación de una subcomisión dentro de la Comisión de Presupuestos de la Cámara Baja para gestión y estudiar sus "mejoras".

 

Incidió en que se trata de una "cuestión muy importante" porque estas medidas, incluidas el fondo de 30.000 millones de euros para garantizar la liquidez de bancos y cajas, suponen un tercio del Presupuesto estatal y costarán a los ciudadanos unos 4.000 millones de euros en concepto de nueva deuda pública emitida para financiarlos.

 

Asimismo, insistió en que la gestión del fondo de liquidez debe tener un carácter público y selectivo, y advirtió al Gobierno de que los españoles "no entenderían" que este se diese "dinero público" a unas entidades que obtienen "beneficios sustanciales" en lugar de garantizar que el fondo se destine a apoyar a la economía productiva y a las familias con dificultades derivadas de sus préstamos hipotecarios.

 

Por este motivo, abogó de nuevo porque sea gestionado a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y las cajas de ahorro.

Asimismo, cuando su uso "selectivo" se justifique para ayudar a entidades "con problemas", deberá hacerse a cambio de participaciones accionariales, como se ha propuesto en Reino Unido, pudiendo el Gobierno intervenir en sus gestión y toma de decisiones que afectarían incluso a los salarios de los directivos.

 

Llamazares censuró que las ultimas decisiones de la Unión Europea mantienen los "viejos dogmas ultraliberales" como el límite del 3% al déficit publico y un Presupuesto "mínimo" e insuficiente para hacer frente a la crisis, que propuso elevar hasta el 4% del PIB europeo, el doble de su cuantía.

 

Además, señaló que el Banco Central Europeo debe tener un control político para dejar de lado una independencia que, a su juicio, sólo le convierte en el "Vaticano del neoliberalismo" y apostó por abordar la regulación y utilización de los fondos internacionales.

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