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Julián Lanzarote pondrá fin a quince años de andadura por los derroteros de la política salmantina. Después de tres lustros presidiendo el PP regional, el también alcalde de Salamanca dirá adiós al cargo en el Congreso de este sábado, por una decisión “personal y muy meditada”, influida por su familia, según ha aseverado. Su versión pública de los hechos no ha logrado, sin embargo, acallar los rumores de la existencia de un movimiento interno para renovar el partido con una candidatura alternativa consensuada. Lanzarote ha gobernado siempre en medio de la polémica. Su historial incluye muchas y controversiales batallas: para no ceder el archivo de la ciudad, para no retirar los honores a Franco, para quitar insignias gays de los balcones del Ayuntamiento, etc. Menos batalladas y más arbitraria han sido otras iniciativas suyas como subir los impuestos u organizar mítines en la catedral. Aunque Lanzarote se retire, sus hazañas le sobrevivirán por mucho tiempo.

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Coincidiendo con el aniversario de lo que él denomina “la minirrevolución que le llevó a la jefatura del partido en Salamanca en 1993”, Lanzarote anunció que dejará la presidencia del PP regional. Una decisión que se materializará el próximo sábado en el Congreso del grupo que aún encabeza y que él achaca a una reflexión suya “profunda”, “muy meditada”, e influida por el entorno familiar. Lo cierto es que tras estos motivos se intuyen otras razones. Una de ellas, la pérdida de la confianza del grupo, donde se gestaba un movimiento interno de renovación que buscaba actuar a través de una candidatura de consenso alternativa a la del regidor.

Apropiación de Unamuno
Una pérdida de confianza y un desgaste que no extraña, echando un vistazo a la trayectoria del alcalde. En 2005, en su defensa exacerbada de la permanencia del archivo de Salamanca en la localidad, Lanzarote y su gabinete
se apropiaron del “venceréis pero no convenceréis” de Miguel de Unamuno, difundiendo la frase en trípticos que fueron repartidos por la ciudad y causaron el malestar y reacción airada de buena parte de la población y de la propia familia del escritor. Una frase, por demás, utilizada originalmente para denunciar la opresión del ejército franquista, que fue el que robó de Cataluña los papeles y se los llevó a Salamanca.

Franco, alcalde honorífico
Y, sin embargo,
a la hora de rehabilitar a Unamuno el título de edil, el regidor no mostró ninguna afinidad con el hombre de letras. Lanzarote se opuso a restituir simbólicamente el cargo, en tanto mantuvo el de alcalde honorífico para Franco a pesar de la petición expresa de la oposición, que en 2007 solicitó retirar estos vestigios de la dictadura. Esta última ha sido una batalla larga que daba nuevos coletazos en mayo de 2008, cuando el grupo municipal socialista intentaba una vez más eliminar estos honores, con idéntico resultado: Lanzarote y los suyos bloqueaban la iniciativa en el Ayuntamiento.

Contra el Orgullo Gay
Memoria histórica aparte, el regidor tampoco se ha mostrado favorable a clamores ciudadanos como la celebración del orgullo gay. Lanzarote envió en dos ocasiones a la Policía Local
a retirar la bandera multicolor que ondeaba en el balcón del grupo socialista en el Ayuntamiento con motivo de esta fiesta. Las insignias fueron requisadas y trasladadas a dependencias municipales.

Subida de impuestos
Por otra parte, una de las medidas más impopulares del alcalde ha sido
la subida arbitraria de impuestos a principios de este año, un espectacular incremento en las tasas municipales que se puso en marcha mientras se condonaba una deuda de 20 millones de euros a varios constructores. La protesta que movilizó a gran parte de una ciudad que, además de tomar las calles de Salamanca, llegó a Génova 13, para exigir al PP coherencia con los programas de rebajas fiscales de los que el partido hace ostentación siempre que puede.

De la baja sospechosa…
Mientras el bochorno de los impuestos estaba en auge, Lanzarote
solicitó una baja “por enfermedad” durante diez días, un impedimento que le alejó del ayuntamiento pero no de labores en una empresa privada por las que cobró 2.000 euros en el período de supuesta convalecencia. Dos meses después, eran sus propiedades las que estaban en el ojo del huracán: según informaban los medios, Lanzarote había conseguido en 1999 que Caja Duero, una entidad de la que es consejero, le vendiera una casa de lujo en el centro de la ciudad a precio de ganga –casi la mitad de su valor real-.

…al mitin en la Catedral
No
hay que retoceder tanto para dar con la última
hazaña del popular. Basta con remontarse a principios del mes pasado, cuando Lanzarote celebraba
un mitin político en plena catedral y en medio de un acto religioso para conmemorar a la virgen local. Un acto partidista permitido por el obispo en el que el regidor culpó al Gobierno de la crisis.

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