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¿Conmemorará Salamanca el XXV aniversario de la distinción otorgada por la UNESCO? Si Lanzarote sigue sin entender el valor del patrimonio de la Humanidad y confunde su autoridad con propiedad, todo hace indicar que no.

Martes 23 de septiembre de 2008

¿Qué ha hecho el Consistorio salmantino para mantener o incluso mejorar esa condición?, ¿qué ha significado y en qué se ha traducido esa declaración para Salamanca?, y, ¿de qué modo cuida el consistorio la distinción concedida a nuestra ciudad? Son algunos des los interrogantes que, al albur de los actos de conmemoración del XX aniversario de la declaración de Salamanca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, Izquierda Unida ha querido realizarse para valorar así la política de Lanzarote.

 

Tras los diversos actos realizados por el ayuntamiento de Salamanca, como celebración de los 20 años del nombramiento de nuestra ciudad como patrimonio histórico de la humanidad, desde Izquierda Unida Salamanca queremos trasladar varias reflexiones: en torno a las siguientes preguntas: ¿qué ha hecho el Consistorio salmantino para mantener o incluso mejorar esa condición?, ¿qué ha significado y en qué se ha traducido esa declaración para Salamanca?, y, ¿ de qué modo cuida el consistorio la distinción concedida a nuestra ciudad?

 

Lamentablemente, el nombramiento de Salamanca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad no ha tenido la repercusión deseada ni esperada. Sí es cierto que Salamanca sigue siendo una potencia turística. También lo es el hecho de que nuestro potencial y atractivo patrimonio nos ha permitido ser incluso capital europea de la cultura, sin embargo, de todos los grandes eventos ha quedado poco legado, principalmente por la falta de inversión y una actuación política negligente y que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias.

 

Respecto a los méritos o deméritos que Salamanca está haciendo para mantener la distinción de la UNESCO, desde Izquierda Unida consideramos que, por culpa de Lanzarote y su política, Salamanca transmite una imagen negativa y parece empeñada en perder la categoría de Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

 

Los continuos atentados contra nuestro patrimonio histórico, como los representados por la construcción del ya famoso parking de la Plaza de los Bandos, las futuras construcciones junto a la Plaza Mayor (derribo del Gran Hotel), e incluso sobre ella, su lamentable estado de conservación en las cubiertas o la falta completa de una política de preservación y movilidad para nuestro casco antiguo ( y no solo el casco antiguo, sino toda la ciudad ), o las intrigas sobre la Casa Lis –que llevaron a la picota durante excesivo tiempo al museo” hacen pensar que, de no cambiar radicalmente su política, Lanzarote pasará a la Historia de nuestra ciudad como el edil con el que se dejó de ser Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

 

En ese caso, lo malo no sólo sería perder dicha categoría, sino el daño irreparable de todo nuestro patrimonio histórico, propiedad de todos los salmantinos y no solo del caciquil Alcalde, que hace y deshace a su antojo, incluso contraviniendo los compromisos ya firmados y que no ha acatado.

 

Por todo ello, y en relación a los actos de conmemoración, nuestras dudas son las de todos los salmantinos, que no sólo se preguntan por las destacables ausencias –ni se avisó ni se invitó a los artífices del nombramiento para Salamanca hace veinte años-, o por las razones del secretismo con que se ha gestionado, sino que además se interrogan sobre si Salamanca, de seguir Lanzarote al frente del Gobierno, podrá conmemorar el XXV aniversario de la efeméride.

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