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El coordinador general, Gaspar Llamazares, y el eurodiputado Willy Meyer se felicitan en nombre de IU “de la prudente y justificada decisión de Irlanda al rechazar este nuevo intento de avanzar en la construcción europea con un Tratado hecho de espaldas a los trabajadores de Europa”

Madrid, 13 de junio de 2008.-

La Comisión Permanente de Izquierda Unida, órgano ejecutivo de la dirección de esta formación, ha aprobado hoy una resolución en la que muestra su “total rechazo al Tratado de Lisboa”, en el mismo día en que se ha confirmado oficialmente la oposición de los ciudadanos irlandeses a este mismo texto.

Tanto el coordinador general, Gaspar Llamazares, como el eurodiputado de esta formación, Willy Meyer, se han felicitado en nombre de IU por este resultado y han expresado “la satisfacción que a Izquierda Unida le produce la prudente y justificada decisión de la sociedad irlandesa al rechazar este nuevo intento de avanzar en la construcción europea a través de un Tratado hecho de espaldas a los trabajadores y trabajadoras de Europa”.

A juicio de Llamazares y de Meyer, “los gobiernos conservadores y socialdemócratas de la UE han tratado de primar sus intereses políticos y económicos particulares en lugar de la defensa en los derechos y las conquistas sociales y jurídicas, así como del respaldo de los intereses económicos de quienes más lo necesitan. Ahora, lo mismo que pasó hace tres años con el anterior intento, los ciudadanos europeos frenan este proceso y demuestran que no consienten el intento de avanzar en la construcción de Europa a sus espaldas”.

Para Llamazares, “la sociedad irlandesa han dado una lección, primero a sus gobernantes que apostaron por el ‘sí’, y luego a los demás ejecutivos de Europa, de cómo cuando se realiza una consulta limpia y clara a través de un referéndum en un tema trascendental los ciudadanos saben ir más allá que sus dirigentes”.

Willy Meyer, por su parte, explica la “sana envidia que nos produce el que, independientemente del resultado final que pudiera darse, los irlandeses hayan podido acudir a las urnas para decir lo que piensan. Eso no es posible en el resto de estados, incluido España, que han intentado colar por la puerta de atrás este nuevo Tratado. Qué lejos queda aquel lema de ‘Los primeros en Europa’ que aireó Rodríguez Zapatero en la primera consulta sobre la Constitución europea que sí fue afirmativa en nuestro país, pero que luego otros estados se encargaron de frenar. El mismo sistema de referéndum que fue válido entonces debía haberlo sido ahora, aquí y en el resto de la UE, como en Irlanda”.

Mientras, el texto de la Resolución aprobada hoy por la Permanente de IU subraya su pronunciamiento “en contra de la ratificación del Tratado sobre el funcionamiento de la UE, más conocido como Tratado de Lisboa. Nuestra representación parlamentaria ya manifestó el 11 de junio su rechazo al dictamen favorable de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados y, en consecuencia, votará en contra de la ratificación del Tratado en el Pleno”.

IU recuerda en su documento que “el Tratado consta de 323 páginas, 12 Protocolos y 65 Declaraciones. Si el proyecto de Constitución era oscuro, este otro es impenetrable”. Añade que “son conocidas nuestras divergencias con partes fundamentales de sus contenidos y discrepamos tanto en el método seguido para su elaboración, como en el procedimiento de ratificación acordado por el Gobierno español”.

“Izquierda Unida –se señala- se opone frontalmente a las cláusulas en materia de Seguridad y Defensa, por las que los estados miembros se comprometen a aumentar progresivamente sus capacidades militares, y reafirman sus compromisos adquiridos en el marco de la OTAN”:

IU recuerda que el Tratado “sigue abriendo la puerta a la privatización de servicios públicos. Además, la referencia a la Carta de Derechos fundamentales queda debilitada por la exclusión voluntaria del Reino Unido y otros estados”.

La Resolución señala que “la Europa del Tratado de Lisboa se anuncia no como una Europa del progreso social, sino como la Europa de la confrontación social. La directiva europea que pretende ampliar la semana laboral máxima de 48 horas hasta 60 –y en casos específicos, como los médicos y servicios de emergencia, hasta 65- es un claro ejemplo aberrante de la deriva antisocial que está experimentando la UE, que en este caso sería un retorno al siglo XIX y una vulneración de las normar de la Organización Internacional del Trabajo”.

“Creíamos que el Tratado supondría un avance en una política europea común en materia de inmigración. Pero estamos asistiendo a una deriva hacia la Europa fortaleza y un enfoque basado exclusivamente en la seguridad”, se constata sobre este tema.

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