Jesús Bastante

“Hace falta mostrar una Iglesia inclusiva que no discrimine por razones de género o de orientación sexual”
“La JMJ reforzará el uniformismo doctrinal y moralizante de la Iglesia española”“Es urgente proponer una Iglesia que se abra a lo intercultural e interreligioso” “Así no queremos que vengas”. La Iglesia de Base de Madrid y el colectivo Redes Cristianas, que aglutina a 147 colectivos católicos de toda España, han publicado un documento, de 40 páginas, con este título, en el que se muestran profundamente críticos con la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, su “ostentación de poder” y la imagen que se da en las mismas de la Iglesia.

“Rechazamos la próxima visita del papa a Madrid porque está en total contradicción con la forma de actuar de Jesús, que rechazó siempre, como tentación diabólica, subirse al alero del templo para mostrar su omnímodo poder”.

Para los firmantes, la Iglesia “pierde toda su credibilidad” cuando pretende mostrar el Evangelio “desde la espectacularidad de medios que rodea este acontecimiento y desde la misma desconcertante imagen del papa, monarca absoluto de un Estado -donde no reinan los derechos humanos- y a la vez símbolo de un hombre humilde y pobre como Jesús, y sumo sacerdote de una religión ritual y dogmática que Jesús no fundó”.

La visita de Benedicto XVI a Madrid “no va a cuestionar el actual estatuto de privilegio de la Iglesia católica” en España, “va a reforzar la actual sumisión de la Iglesia española a las directrices vaticanas que la alejan de la vida y de los problemas reales de nuestro pueblo y del mundo”. El encuentro, asumen, también reforzará “ese uniformismo doctrinal y moralizante que, con un discurso único, va eliminando a su paso todo el resto de inteligencia y racionalidad que queda aún entre nuestros teólogos y pensadores”.

Una unidad en lo doctrinal que deriva “en la defensa numantina de posiciones sociales anacrónicas y moralizantes, superadas por la mayoría de la sociedad española y ya legalizadas por el Parlamento español”.

Y es que la JMJ será un evento “masivo y triunfalista”, y demasiado caro “en mitad de la crisis” (el presupuesto superará los 50 millones de euros, y al menos la mitad será sufragado por las Administraciones públicas), para cuya organización “el papa ha tenido que aliarse y dejarse subvencionar por la gran banca, las multinacionales y los ‘poderosos de la Tierra’”.

El informe es sumamente crítico con la organización de la JMJ Madrid 2011. “¿Qué modelo de Iglesia se está transmitiendo? ¿Se pretenden opciones de compromiso fruto de un proceso, de una continuidad de vivencia en espacios eclesiales, o se prioriza el momento de celebración masiva, acaso triunfalista? ¿Qué queda, cuál es el balance?”, se pregunta el análisis, que teme que la JMJ presente “a los jóvenes y al mundo entero un modelo de Iglesia que mantiene, todavía en el siglo XXI, una estructura piramidal, que no es democrática”. Una visión “de ciertos grupos y movimientos que no incluye el sentir de otros sectores de la Iglesia”.

“Hace falta mostrar una Iglesia inclusiva que no discrimine por razones de género o de orientación sexual. Es urgente proponer una Iglesia que se abra a lo intercultural e interreligioso”, añade el documento, que critica cómo “una Iglesia replegada en sí misma, que se aferra a los valores tradicionales porque el mal está fuera de ella difícilmente puede animar a los jóvenes a saltar barreras y construir un futuro con avances y sin retrocesos”.

“Desgraciadamente -añade el texto- son muchas las personas que tienen cada vez más dificultades para sentirse Iglesia, para conectar su vida con lo que se predica y se ofrece desde los ámbitos institucionales”. Se trata de los cristianos “a la intemperie”. Las ovejas sin pastor.

Las mismas que sueñan con que “otra JMJ es posible”, aunque “seguramente en ella el Papa no vendría como jefe de Estado o no estaría presente físicamente, porque las visitas de un jefe de Estado son complicadas y muy costosas”. Una JMJ “organizada con sencillez y austeridad, sin políticos ni cargos oficiales”.

El documento insiste en que “la iglesia misma ya no puede mantenerse a salvo, como un búnker inexpugnable”, sino que “necesita abrir las puertas, como ya intuyó el Vaticano II, a la democracia no sólo formal, sino profundamente horizontal y participativa”.

El informe también discute la figura actual del papado, un “monarca absoluto” con “un poder omnímodo y centralizado que se despliega radialmente hacia todos los puntos cardinales de la Iglesia católica”. Una “acumulación de poderes que no es resultado de ningún acto fundacional de los orígenes o voluntad expresa de Jesús, sino consecuencia de los avatares históricos por los que ha venido atravesando el cristianismo en sus más de 2000 años de historia”.

Para Redes Cristianas y la Iglesia de Base de Madrid, “ni los cristianos desde dentro, ni la sociedad desde fuera, entienden ya esta figura” que en su opinión “se va derritiendo como un muñeco de nieve”.

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