Izquierda Unida, a través de su portavoz parlamentario en el Congreso, Gaspar Llamazares, va a registrar la solicitud de comparecencia del ministro de Fomento, José Blanco, para que explique en la Cámara todos los datos concernientes a la totalidad de los informes sobre el accidente de aviación de Spanair en Barajas que obran en poder de su departamento.

Llamazares entiende que “además de los datos concretos del informe técnico que están saliendo ahora a la luz pública sobre la tragedia de Barajas, desde el Ministerio de Fomento debe informarse qué se ha hecho en realidad en el último año para mejorar la seguridad de todos nuestros aeropuertos, así como cuántas de las recomendaciones que se mencionaron en la Cámara durante la tramitación de este caso se han puesto en marcha”.

Para el diputado de IU, “no es suficiente con tener explicaciones de lo que piensa hacer la Unión Europea para mejorar la seguridad aérea. A nivel nacional hay el suficiente margen de actuación sobre la materia para que se hayan tomado ya medidas. Queremos saber si esto ha sido así o, en todo caso, los motivos de que no se haya hecho y cuándo se piensa hacer”.

Por otra parte, sobre las próximas citas parlamentarias para ver las solicitudes de comparecencia del Partido Popular en relación a esas escuchas telefónicas sobre algunos de sus miembros destacados que los dirigentes de la derecha dicen haber detectado, Llamazares adelantó su voto negativo a las mismas. “Ni hay razón de urgencia para su solicitud, ni es de recibo cómo la dirección del PP ha pretendido gestionar este hecho para involucrar a la Cámara en una ‘teoría de la conspiración’ de nuevo cuño”.

Para el parlamentario de Izquierda Unida, “nosotros somos gente seria y distinguimos entre los casos que, de existir, deberían estar desde el minuto 1 directamente en un juzgado de guardia y aquellos que se quieren llevar al Congreso para que haga de pantalla y cortina de humo a otros casos de supuesta corrupción mucho más documentados”.

“No creemos –afirma Llamazares- en teorías de la conspiración de viejo o nuevo cuño. Mucho menos viniendo de determinados dirigentes de la derecha a los que se encargó internamente una investigación sobre el espionaje real y señalado con nombres y apellidos a destacados miembros de su partido en Madrid. Entonces el resultado fue un rápido carpetazo exculpatorio interno para todos, seguido de las mayores trabas parlamentarias conocidas en una cámara autonómica –la Asamblea de Madrid- para evitar que la oposición pudiera hacer su trabajo de esclarecer responsabilidades políticas en el seno del Gobierno madrileño, todo ello mientras algunos dirigentes populares afectados sí acudían, como es lógico, a poner una denuncia en un juzgado por lo ocurrido al día siguiente de tener el primer indicio de haber sido espiados.”

En su opinión, “la dirección del PP no tiene ni autoridad moral ni política en casos de este tipo para tratar de enfangar al Congreso en cuestiones que tienen más que ver con sus líos internos y la búsqueda de la mejor forma de taparlos que con un verdadero problema de seguridad”.

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