El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, ha adelantado por escrito al portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Gaspar Llamazares, la evidente posibilidad de que el Gobierno socialista decida antes de seis meses una “eventual prórroga” de la actividad de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) cuyo permiso de explotación caduca el próximo mes de julio.

 

De esta forma, “Rodríguez Zapatero –señala Llamazares- incumplirá una más de sus promesas electorales, algo a lo que parece haberse aficionado mucho esta legislatura.  Tenemos muy presente que en las Generales del 9-M, hace menos de un año, trasladó a la sociedad lo que él mismo tachó de ‘firme compromiso para impulsar un cierre progresivo de las centrales nucleares obsoletas y con fallos en la seguridad’”.

 

En una carta rubricada por el máximo dirigente socialista hecha llegar a Gaspar Llamazares durante estas fiestas navideñas –en respuesta a la que éste le remitió el pasado 24 de noviembre, interesándose por el futuro de la central burgalesa, recordando los graves y reiterados problemas acaecidos en ella y solicitando su cierre inmediato-, Rodríguez Zapatero acaba su lacónica respuesta señalando que “la decisión sobre la eventual prórroga de Santa María de Garoña se adoptará en su momento atendiendo a los anteriores criterios, y previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear, en el sentido que resulte más conveniente para los intereses de nuestro país”.

 

Llamazares señala tajante que “ya está bien de trucos y de faltar a la verdad. Es de sobra conocido por todos que antes de que se redacte ese informe ya hubo un pronunciamiento público del CSN a favor de alargar la vida útil de Garoña, alegando que no hay motivos técnicos para cerrarla. Desconocemos en base a qué investigación en profundidad emitió ‘a priori’ el Consejo esta opinión favorable, pero sí tenemos la certeza de que el estudio no se ha realizado, salvo que se haya hecho de parte y tan en secreto que sólo se haya dado cuenta de él al propio Zapatero y a su ministro de Industria”.

 

“No queremos –afirma Gaspar Llamazares- un Gobierno tramposo. El Ejecutivo y Grupo Parlamentario Socialista preparan ya el terreno para otorgar al preceptivo informe del Consejo de Seguridad Nuclear unas prerrogativas de las que carece. Éste es un trabajo importante y exclusivamente técnico, pero no vinculante para lo que es la decisión última de alargar la vida útil de una central nuclear que se ha demostrado obsoleta tras 37 años de existencia”.

 

“En IU –recuerda- ya decíamos lo mismo en 1999, cuando el PP retrasó por primera vez el cierre 10 años. Los socialistas entonces no lo veían con tan buenos ojos. Pero ahora es el ‘antinuclear Zapatero’ el que marca el camino. Ya está bien de componendas y de mirar para otro lado”.

 

En su misiva, Rodríguez Zapatero elude responder con claridad a la explícita petición del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña expresada por escrito por Llamazares. Así, en el otro párrafo de que consta su carta el presidente del Gobierno se limita a señalar que “a este respecto, querría reiterar el compromiso político, ya expresado en otros lugares, de llevar a cabo una sustitución gradual de la energía nuclear, siempre basada en la necesidad de contar con el máximo consenso social y la sostenibilidad social, económica y ambiental como objetivo fundamental de la política energética del Gobierno de España”.

 

El parlamentario de IU destaca que “la decisión final sobre el cierre o no de una planta nuclear corresponde únicamente al Gobierno, al igual que ocurre con las competencias energéticas a este nivel. Ahí, y sólo ahí es donde se va a ver ese ‘compromiso político’ tan reiterado por Rodríguez Zapatero y cada vez más vacío de contenido”.

 

Llamazares detalla, además, que “en IU no entendemos cómo encaja esa surrealista sustitución de la energía nuclear con las últimas y sí muy reales actuaciones de ENUSA, la empresa pública del uranio, para reactivar la contaminante explotación de la mina de Saelices el Chico, en Ciudad Rodrigo, clausurada en 2002, o las recientes autorizaciones dadas para buscar nuevas explotaciones de uranio en Cáceres y Badajoz,  donde a finales de los 90 ya se cerró la planta extremeña de La Haba”.

 

“Desde que un día de otoño de 1971 Franco inaugurara Garoña a toda prisa, porque tenía que irse a pescar salmones a Asturias, la tecnología de General Electric empleada en su uso está ya obsoleta. Los incidentes y paradas se encadenan con preocupante facilidad, tres de los últimos en los meses de julio y agosto pasado. ¿Qué más condiciones deben darse, además de dejar de rendir pleitesía a los intereses de las grandes compañías eléctricas de este país, para que el presidente del Gobierno comience a cumplir con la palabra dada?”, concluye Gaspar Llamazares.

Comentarios  Ir a formulario

iucandelario