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Y van... Hoy han sido cuatro muertos y cuatro heridos (no son datos definitivos pues no se sabe si habrá alguien más enterrado entre los escombros). Se ha desplomado un hotel en obras en Cala Ratjada, Mallorca. Pero es normal.

Los accidentes de trabajo, una lacra a la que no se da importancia. Sirven para comentar el morbo que trae el acontecimiento,  pero nadie hace nada definitivo por evitarlos. Son los grande perdedores de este sistema. Son cadáveres de segunda clase, o de tercera.

Una muerte de terrorismo o de violencia machista o los accidentes de tráfico de un fin de semana provocan debates, discusiones, leyes, concienciación. Pero, qué decir de los accidentes laborales. Siguen siendo invisibles. Sólo salen a la luz cuando son espectaculares. Todos los días hay accidentes de trabajo, al final de año estaremos cerca de los mil muertos. Y mañana vuelta al tajo, a volver a correr riesgos.

En este país, este es el balance de un año: unos mil muertos, diez mil heridos graves, más de cien mil accidentes de trabajo, un millón de trabajadores involucrados. No pasa nada, es el precio que hay que pagar a este sistema, los daños colaterales. Pero, ¿qué se creían, que sólo se pagaba la hipoteca? Pues ya ven que hay trabajadores que pagan con la vida.

Un hotel se ha derrumbado y qué casualidad que no tenía licencia de obras, y que casualidad que les habían dicho que pararan las obras y como si nada. Y qué casualidad que ha habido grandes lluvias y ya tenemos la excusa.

Ha sido la mala suerte, la casualidad, el infortunio, la desgracia, algo imponderable. Pero, ¡que carajo está pasando! Nadie ve que se han muerto cuatro personas por el simple hecho de ir a trabajar. ¿Nadie va a poner coto a estos desmanes? Pero, ¿se van a ir de rositas como siempre el empresario y la constructora? ¿alguien se ha puesto en el lugar de los muertos y sus familias? ¿dónde están los sindicatos? ¿o es más importante obtener una décima más de salario que convocar movilizaciones contra esta lacra? Que estamos hablando de vidas humanas, aunque sólo sean trabajadores de la construcción.

Muchos accidentes laborales, los estudios lo dicen, son evitables. Ocurren porque hay empresarios canallas cuyo único fin es ganar dinero aunque sea sobre cadáveres, ocurre porque no se inspecciona desde la administración, sucede porque no se legisla lo suficientemente duro para evitarlos y penalizar a los empresarios carroñeros que incumplen las normas de seguridad.

Nada, ya ha pasado otras veces, hoy y mañana serán portadas de telediarios y prensa, pasado mañana, ¿quién hablara de esto? ¿El gobierno que no hace nada por inspeccionar eficazmente y legislar duramente contra los empresarios golfos y criminales? ¿los medios de comunicación que deben creer que es el precio que se tiene que pagar por el desarrollo? ¿las comunidades autónomas y ayuntamientos que dejan trabajar sin licencia de forma habitual?

Que no vengan con que se les había dicho que parasen las obras, aquí también hay responsabilidades políticas. Sr. Alcalde si no paran las obras se da conocimiento al juez y que las clausure. No basta decirlo, que luego pasa lo que pasa. Mande usted a los municipales y que paren la obra. Pero claro, quién iba a persarlo. Desidia, dejadez, inactividad canallesca; eso y no mala suerte, que es lo que ustedes dirán, estoy seguro. Y lo que es peor, todo pasará sin pena ni gloria y ustedes que son culpables de no legislar, no inspeccionar, no poner el acento en esta lacra, seguirán tan campantes, mientras, allá, según se sale de la obra, a mano izquierda del derrumbe, varias mujeres y niños lloran por algo que seguramente no tiene importancia.

Y hasta el próximo episodio.

Salud y República

Publicado por RGAlmazán en:  http://rafa-almazan.blogspot.com

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