Madrid, 12 de diciembre de 2008

 

Para la Comisión de Coordinación de Izquierda Unida Federal, “el dato de la tasa interanual del IPC general en el mes de noviembre del 2,4%, un punto y dos décimas inferior al existente en el mes de octubre, además de venir influido por la evolución a la baja de los precios de los carburantes en relación a meses anteriores, lo que recoge sin lugar a dudas es el proceso de profunda y meteórica desaceleración que esta sufriendo nuestra economía -próxima a la recesión-, y sus lacerantes resultados sobre el nivel de empleo, que con casi toda seguridad cerrará el año con cifras superiores a los tres millones de parados y con una continuidad al alza a lo largo del próximo año”.

 

Según esta Comisión “estos datos de precios, que en situaciones normales se podrían adjetivar como de muy buenos al estar cercanos al objetivo de inflación anual, en la situación económica en la que nos encontramos, y dadas las estimaciones al respecto que desde el Ministerio de Economía han realizado -que prevén una finalización del año con tasas de IPC cercanas al 2% y con una  continua desaceleración que acercará este índice al 1% en julio del próximo año-, sólo sirven para reforzar la negatividad del contexto económico en el que estamos inmersos, que está ahogando a sectores productivos enteros, empresas, autónomos y ciudadanos en general, retrayendo el consumo y la inversión, del cual costará mucho salir, tanto en tiempo como en esfuerzos y fondos a utilizar”.

 

Para esta Comisión “los intentos para atajar esta situación realizados por distintos gobiernos y autoridades monetarias bajo el síndrome no ya de entrar en situaciones técnicas de recesión, que se dan por descontadas tal y como muestran distintos datos estadísticos, sino en profundas situaciones económicas depresivas unidas a una posible etapa deflacionaria, son loables, pero insuficientes y mal enfocados. Por un lado, porque la mayoría de las ayudas se están concediendo a los que han provocado esta crisis de forma directa y a los que aún no se les ha exigido la asunción de responsabilidades adecuadas a la misma, ni colectiva (como sociedad) ni individualmente (ejecutivos), y por otro, porque los fines para los que se les concedió la ayuda no los están persiguiendo. Es decir, si el fin principal era inyectar liquidez a familias y empresas para reactivar la economía a través de la concesión de ayudas al sector financiero, éste sector sigue teniendo cerrado el grifo al crédito, saneando mientras tanto con dinero público sus balances.

 

Por último “ante esta situación, para IU es imprescindible el mantenimiento del poder adquisitivo de los trabajadores para evitar un mayor desplome del consumo, y con éste de la demanda y el empleo, unido a la articulación de medidas eficaces de corte expansivo que sirvan para alimentar la actividad económica en un contexto recesivo, para ello el Gobierno debe de dejar de tener miedo al endeudamiento público y dejar de lado  las ya manidas recetas de los seguidores de las políticas neocom tendentes a desregular el mercado de trabajo –aún más- y contener los salarios, sobre todo después de ver los altos sueldos e indemnizaciones que existen para algunos de los altos ejecutivos que demandan estas medidas y las consecuencias que sobre la economía real, sobre las personas, esta teniendo el haber practicado estas políticas liberalizadoras y de falta de control en el sector financiero y en otros sectores poco sujetos a la competencia”.

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