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Consideramos una noticia nefasta para Salamanca que de nuevo un Gobierno Socialista, y RENFE vayan a asestar un duro golpe al ferrocarril convencional.

La supresión parcial o total –aún no aclarada- del servicio ferroviario entre Salamanca y Barcelona supondría entre otras cosas, dejar como única conexión de larga distancia la línea Salamanca Bilbao-Irún

Del mismo modo, perder el tren de Barcelona supone otro golpe a las comunicaciones regionales entre ciudades como Salamanca y Valladolid o Burgos.

La excusa de la potenciación de la línea de media distancia con Palencia no nos es válida. Tampoco la sustitución de los trenes actuales por los de ancho variable los trenes con esas características que tiene RENFE, los Alvia, son de tracción eléctrica y hasta que no se electrifique la línea férrea es imposible que lleguen a Salamanca.

¿Qué hay por lo tanto detrás de este cierre?

Una supresión de líneas consideradas poco rentables y una apuesta por la Alta Velocidad.

En el primer caso, las sospechas acaban por cumplirse. Nadie comprende que a día de hoy la comunicación con Barcelona se realizara en el mítico “Miguel de Unamuno”, un Talgo III de los años 60. Da la impresión de que no se invierte para que un servicio no sea atractivo y cuando no es atractivo ni rentable ya hay excusa para cerrarlo.

En el segundo caso, la apuesta por la Alta Velocidad, la supresión de esta línea al tiempo que RENFE destina el 90% de su presupuesto en líneas de alta velocidad debería ser un aviso para navegantes, especialmente del PP y del PSOE.

Para ciudadanos de Salamanca, Miranda de Ebro, Venta de Baños y otras muchas localidades por las que pasaba este ferrocarril, la Alta Velocidad es el no tren. Ahora no les queda nada.

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