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(EFE)

Madrid, 20 de junio de 2008

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, ha anunciado que convocará en los próximos días a las asociaciones de inmigrantes para llevar a cabo una serie de movilizaciones en la calle que paren la "ofensiva racista" de la UE, que, a su juicio, alienta el Gobierno español.

El líder de IU, en una conferencia de prensa celebrada en el Congreso de los Diputados, ha destacado que la federación "no sólo se opondrá y coordinará" la contestación a la directiva de retorno de inmigrantes aprobada esta semana por el Parlamento europeo, sino que también buscará "medidas de todo tipo" para "parar" una medida de "puro populismo electoral".

Entre esas medidas, figuran las manifestaciones en la calle. Llamazares se pondrá en contacto en los próximos días con las asociaciones de inmigrantes para orquestar una respuesta común, la cual espera que se produzca antes de fin de mes.

También llamará a diversas plataformas culturales para que se sumen a la movilización.

Por otro lado, IU está dispuesta a recurrir ante cualquier instancia la directiva de retorno, que considera, ha dicho Llamazares, al margen de los derechos humanos.

Según ha recordado, así como la federación recurrió ante el Tribunal Constitucional la Ley de Extranjería del Gobierno del PP, hará ahora lo propio ante el Tribunal de Estrasburgo o ante el Defensor del Pueblo o ante "donde sea".

De momento, el diputado de IU ha pedido ya la comparecencia urgente en el Congreso del ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho.

Llamazares, además, se ha puesto de lado de las reacciones de diversos países latinoamericanos, en su mayoría en contra de la directiva de retorno europea.

A su entender, el mensaje que está transmitiendo el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, tanto a América Latina como al África subsahariana, "no puede ser peor". "Es un mensaje racista y es lógico que haya una respuesta", ha puntualizado.

La reacción de los países latinoamericanos, ha añadido, dificultará las relaciones bilaterales con España y generará consecuencias socio-económicas.

Todo por respaldar la directiva de retorno, una medida de "puro populismo electoral", "coyuntural y frívola", que "pone a los inmigrantes en el punto de mira del racismo", "éticamente inaceptable" y la "antesala del desacuerdo".

En definitiva, ha afirmado Llamazares, es "el primer paso para la confrontación" entre el Gobierno y las organizaciones de izquierda, pero también entre el Gobierno y las asociaciones de inmigrantes, y por supuesto, entre el Gobierno y América Latina.

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