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Madrid, 11 de junio de 2008

El Coordinador Ejecutivo de Economía y Mundo del Trabajo, Javier Alcázar, considera que “la subida de 7 décimas en el IPC del mes de mayo respecto del mes anterior es un dato pésimo para los intereses de la economía española y sus ciudadanos tras el pequeño respiro que ofreció el mes de abril tras siete meses consecutivos de subidas. Esta subida sitúa la tasa interanual en el 4,6% con un repunte de 4 décimas y supone que sea la tasa más alta desde julio de 1995”

Para Alcázar “es indudable que la mayor demanda mundial de productos energéticos y de materias primas afectan al precio de estos bienes y con ello a nuestra tasa de inflación, pero también es indudable que no toda la subida de precios se debe a estos factores. Estoy refiriéndome a las estrategias especulativas que la globalización y la crisis financiera de los U.S.A. han disparado, aunque no hay que olvidar que a nivel nacional existen otras estrategias autóctonas de igual sentido que también influyen en esta subida de precios. Es sobre estas últimas donde el Gobierno “se ha dormido en los laureles” aun siendo donde más fácil podía haber actuado, prestando una especial atención y reforzando los controles sobre las políticas de competencia en los sectores más propensos a la especulación, como por ejemplo la distribución de alimentos o de productos energéticos, y luchando de forma más activa sobre el alto nivel de fraude fiscal y el alto nivel de economía sumergida existente en nuestro país que fomentan un cierto sobreconsumo y con ello a los precios”

En esta misma dirección Alcázar se preguntó si “el bálsamo de fierabrás aplicado por el BCE para controlar la inflación, con una elevación de tipos de interés y una inyección de dinero en el mercado, no este produciendo el efecto contrario al deseado. Ya que, por un lado, una mayor liquidez en manos de los bancos puede dedicarse al resarcimiento de las pérdidas producidas por la crisis de las hipotecas americanas especulando en los mercados energéticos y de materias primas y por otro no puede descartarse que la elevación de los tipos de interés no sea en sí misma un factor inflacionario, al incrementar los costes financieros de las empresas”.

Así mismo Alcázar advirtió al Gobierno que “para rebajar la inflación no es una buena medida la aprobación de subidas adicionales a las experimentadas a primeros de año en productos de primera necesidad como la electricidad ya que sólo puede calentar aún más los precios. Habría que tener presente que la producción y el suministro de energía eléctrica ha generado pingües y crecientes beneficios a las empresas del sector a lo largo de los últimos años tal y como demuestran sus distintos balances de situación y las distintas operaciones de compra y concentración del mismo”

Por último Alcázar advirtió al Gobierno que “la paciencia de los trabajadores puede agotarse sino se adoptan medidas urgentes y eficientes que frenen los malos datos económicos y que sirvan para que los ciudadanos no vean mermado su poder adquisitivo, en especial de aquellos que no dispongan de cláusulas de revisión salarial, y empeoradas sus condiciones de trabajo, porque no hay que olvidar que de ninguna forma se podrá echar la culpa a la evolución de los salarios en este proceso inflacionista que padecemos, ya que las subidas en nuestro país se han venido situando entre los niveles más moderados del conjunto de la Unión Europea, y que por tanto no es hora de hacer recaer el peso del ajuste sobre el colectivo de trabajadores a través de una mayor flexibilidad y precariedad en el mercado de trabajo, tal y como demandan desde distintas organizaciones de carácter económico-empresarial, o incluso desde la propia UE con su propuesta de aumentar a 65 horas la jornada semanal máxima de trabajo”

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